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Corán transliterado en español: para qué sirve y dónde falla

Mucha gente que empieza a rezar busca el Corán transliterado: el texto árabe escrito con letras latinas para poder leerlo sin conocer el alifato. Es una petición razonable y conviene explicar con honestidad para qué sirve, dónde falla y qué hacer con ello.

Qué es la transliteración

Transliterar no es traducir. La traducción te da el significado en castellano; la transliteración te da el sonido aproximado del árabe usando nuestro alfabeto. Por ejemplo, la primera aleya de la Fátiha suele transcribirse como Bismi Llāhi r-Rahmāni r-Rahīm.

Sirve para una cosa muy concreta: poder decir en voz alta lo que hace falta para rezar mientras aprendes a leer de verdad. Como muleta temporal, es útil y nadie debería sentirse mal por usarla.

Dónde falla, y falla bastante

El castellano no tiene sonidos para buena parte del árabe. Hay al menos ocho letras que sencillamente no se pueden escribir con nuestro alfabeto sin perder información:

  • ع (ʿayn) y ح (hāʾ) — sonidos guturales que no existen en ninguna lengua románica.
  • ق (qāf) frente a ك (kāf) — las dos se transcriben a veces como k, pero son letras distintas.
  • ص ض ط ظ — las llamadas enfáticas, que suenan más graves y con la lengua en otra posición.
  • ث y ذ — parecidas a la z y la d del inglés this, no a las castellanas.

El problema no es sólo de precisión. En árabe estos cambios alteran el significado: confundir dos letras puede convertir una palabra en otra distinta. En la recitación del Corán eso importa, y de ahí que exista una disciplina entera, el taywid, dedicada a cómo se pronuncia cada letra.

Hay además un efecto práctico que se ve mucho en la mezquita: quien aprende con transliteración fija una pronunciación aproximada y luego cuesta el doble corregirla. Es más fácil aprender bien desde el principio que desaprender después.

¿Se puede rezar leyendo transliteración?

La oración exige recitar en árabe, y la mayoría de los sabios entiende que quien todavía no sabe hace lo que puede mientras aprende: su oración es válida y la obligación que tiene es la de ir aprendiendo, no la de esperar a saber para empezar a rezar. Lo que no contempla ninguna escuela es quedarse indefinidamente en la transliteración pudiendo aprender.

En la escuela malikí, que es la nuestra y la que se siguió en al-Ándalus, este asunto se trata dentro de las condiciones de la oración. Puedes verlo en Ibn Ashir o en el Mujtasar de al-Ajdari, los dos manuales básicos con los que se ha enseñado aquí durante siglos.

La alternativa: el alifato son unas semanas

El alfabeto árabe tiene 28 letras. Aprender a reconocerlas y a juntarlas lleva a la mayoría de los adultos entre veinte y treinta horas repartidas en unas semanas. No es aprender árabe —eso es otra cosa, mucho más larga— sino aprender a leer, que es lo único que hace falta para el Corán.

Es probablemente la inversión de tiempo con mejor retorno que puede hacer alguien que acaba de entrar en el islam. En la escuela de la mezquita damos clases de árabe y lectura, y quien prefiere empezar por su cuenta también puede.

Mushafs para aprender a leer

En la biblioteca puedes descargar gratis varias ediciones del Corán en árabe, elegidas para distintas formas de aprender:

Están todas en la sección de libros del Corán en PDF, junto con traducciones comentadas al castellano.

Entonces, ¿busco transliteración o no?

Úsala si acabas de empezar y necesitas rezar mañana. Pero pónte un plazo: unas semanas de clases y podrás leer el texto original, que es donde está todo lo que la transliteración no puede darte. Si quieres entender además lo que dice, eso es otra cosa y merece su propia explicación.