La sunna es la forma de vivir del profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él: lo que hizo, lo que dijo y lo que aprobó con su silencio. Junto al Corán es la segunda fuente del islam, y probablemente el término peor entendido desde fuera.
Sunna no es lo mismo que hadiz
Se usan como sinónimos y no lo son. El hadiz es el relato: un texto transmitido que cuenta algo que el Profeta dijo o hizo. La sunna es la práctica en sí, el modelo de conducta. Los hadices son la principal vía por la que conocemos la sunna, pero no la única: buena parte se transmitió por imitación directa, de generación en generación, sin pasar por un libro.
Esa distinción es central en la escuela malikí. El Imam Malik concedía un peso enorme a la práctica continuada de la gente de Medina, precisamente porque una ciudad entera haciendo algo de la misma manera desde el tiempo del Profeta era una transmisión más sólida que un relato aislado.
El otro sentido: sunna como categoría
En el lenguaje jurídico, «sunna» designa además una categoría de actos: los recomendables. Un acto puede ser obligatorio (fard), recomendable (sunna o mandub), neutro (mubah), reprobable (makruh) o prohibido (haram).
Por eso se oye decir que algo «es sunna»: significa que el Profeta lo hacía y es bueno hacerlo, pero que no dejarlo no constituye falta. Las oraciones voluntarias que acompañan a las obligatorias, por ejemplo, son sunna en este sentido.
Cómo se verificó lo que se transmitía
La transmisión oral tiene un riesgo evidente, y los musulmanes fueron conscientes de ello muy pronto. De ahí nació una disciplina entera dedicada a examinar cada relato: quién se lo contó a quién, si esas personas coincidieron en el tiempo y en el espacio, qué reputación tenían, si su memoria era fiable.
Los hadices se clasifican según esa cadena de transmisión en auténticos (sahih), buenos (hasan), débiles (daif) y falsos (mawduʿ). Un relato débil no se usa para establecer obligaciones. Y la existencia de relatos falsificados no es un secreto incómodo: fue precisamente la comunidad musulmana quien los identificó y los catalogó.
Por qué importa hoy
El Corán manda rezar, pero no explica cómo. No dice cuántas unidades tiene cada oración, ni en qué postura, ni qué se recita en cada una. Todo eso viene de la sunna. Lo mismo ocurre con el zakat, la peregrinación y buena parte de la práctica cotidiana.
Sin la sunna, el Corán quedaría como un texto de principios sin forma de aplicarlos. Con ella, se convierte en una manera concreta de vivir —que es lo que la segunda parte de la shahada está reconociendo.
Las colecciones y por dónde empezar
No hace falta empezar por las grandes compilaciones. Los clásicos de iniciación están pensados justo para esto:
- Los 40 hadices de An-Nawawi — la selección corta más conocida del mundo islámico. Es por donde empieza todo el mundo.
- El Jardín de los Justos — también de An-Nawawi, más amplio y organizado por temas de conducta.
- Al-Muwatta — la compilación del Imam Malik, la más antigua que conservamos entera.
Todos están en la sección de hadiz de la biblioteca, gratis y en PDF. Y para ver la sunna aplicada a la vida del Profeta más que a la norma, la sección de sira.